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Amigos, sí, pero no demasiado

Crítica a «Haciendo Amigos»

David Marqués regresa a la dirección con Haciendo Amigos, una propuesta que se enmarca dentro de esa corriente tan habitual del cine comercial actual.

Imágenes cedidas por Sony Pictures

David Marqués regresa a la dirección con Haciendo Amigos, una propuesta que se enmarca dentro de esa corriente tan habitual del cine comercial actual: la adaptación de un éxito de taquilla francés al contexto local. Sin embargo, lo que sobre el papel promete una comedia de enredo vibrante, acaba atrapado en los vicios más comunes de la comedia española más tópica.

La película no pierde el tiempo y arranca muy arriba. El espectador entra de lleno en la trama gracias a una de las secuencias más logradas del metraje: el robo inicial, que se corona sin duda como el momento más divertido y dinámico de la cinta.

Lamentablemente, este impulso inicial no tarda en diluirse. Tras un arranque enérgico, el cuerpo de la película sufre un bache de ritmo considerable. La narrativa se ralentiza en su tramo central, cayendo en un bucle repetitivo donde se recicla el mismo tipo de chistes una y otra vez. Tampoco ayuda la ausencia de un clímax real; la trama se encamina hacia una función teatral que actúa como catalizador para descubrir el engaño, pero que carece de la fuerza cinematográfica necesaria para coronar la historia, dejando una sensación final de que la película se queda, simplemente, en un «sin más».

El principal problema de Haciendo Amigos reside en su guion. Los gags no fluyen con naturalidad: la mayor parte de los chistes se perciben forzados frente a un escaso número que surge de manera orgánica. Esto se hace especialmente evidente en los momentos más flojos de la película, como la secuencia del control de la Guardia Civil o un empeño excesivo en recrearse de forma anticuada en el travestismo y la identidad sexual como fuente de comedia.

Además, la película tropieza en sus intenciones sociales. Bajo un envoltorio que pretende ser inclusivo, late un trasfondo problemático: se maquilla la burla bajo el mantra de la integración, pero las personas con discapacidad acaban relacionándose únicamente entre sí, limitando el verdadero alcance de su mensaje. No es de extrañar que la reacción de la prensa durante el pase fuera más bien tibia, limitándose a risas suaves en momentos muy puntuales y un silencio generalizado el resto del tiempo.

Si la cinta se mantiene a flote es, indiscutiblemente, gracias a su reparto. Quim Gutiérrez se corona como el auténtico roba-escenas de la película, derrochando un lenguaje corporal creíble y magnético que eleva cada plano en el que aparece. Junto a él, un solvente Antonio Resines firma lo mejor de la producción, demostrando por qué es un pilar de nuestra comedia.

Aunque no todas las relaciones entre los personajes resultan creíbles -algunos vínculos afectivos se sienten demasiado apresurados y metidos con calzador-, la película regala algún detalle verdaderamente bonito. Destaca, por ejemplo, la subtrama del chico que se pierde, Ángel, y regresa con un tatuaje de «Amor de madre»; un gag tierno donde la previsible reacción de infarto de la madre se transforma en un sincero momento de emoción.

En el apartado técnico, Haciendo Amigos cumple sin arriesgar: ofrece una factura visual estándar y una banda sonora que acompaña bien (con un simpático cameo de Camela incluido).

En definitiva, estamos ante un producto diseñado milimétricamente para el público target del Typical Spanish: efectivo para quien busque una distracción ligera y sin pretensiones, pero fallido para quien espere una comedia con la agudeza que el tándem Resines-Gutiérrez podía haber alcanzado.

Lo mejor: la interpretación y el carisma de Quim Gutiérrez y Antonio Resines, sumados a un arranque con chispa.
Lo peor: una alarmante acumulación de tópicos, un ritmo que se estanca en el segundo acto y un intento de inclusión bastante superficial.

Laura Suárez Neira

Laura Suárez Neira

Licenciada en Estudios Ingleses, apasionada de la literatura, la música y la cultura. Creo que tras cada obra hay otra historia que merece ser contada y disfruto acercándola a los lectores desde una mirada cercana y crítica.

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