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“Basada en hechos reales”

Crítica de «Coyote vs. Acme»

Dave Green y Samy Burch nos devuelven una pincelada de animación 2D mezclada con live action al más puro estilo "¿Quién engañó a Roger Rabbit?" de Robert Zemeckis.

Los Looney Tunes han resucitado, al menos por ahora. Pero en esta ocasión es el Coyote el que se enfrenta a una gran corporación que parece sabotear el propósito de su vida: cazar al Correcaminos. Esa empresa es nada menos que Acme, que en el universo Looney controla absolutamente todo y nos resulta familiar por enviar sus productos en esas cajas de color azul y marrón tan características.

Para la distribuidora independiente Ketchup Entertainment y su director, Dave Green, el hecho de que Warner Bros. decidiera inicialmente archivar la película debió servir como un impulso para llevarla a cabo cuanto antes. La metanarrativa de la película no pasa desapercibida en este caso. 

Lamiendo sus heridas en casa por enésima vez y después de otro intento fallido de cazar al Correcaminos, el Coyote ve un anuncio de un bufete de abogados que pregunta: «¿Has estado en un accidente de dibujos animados?». Es el marketing de Avery, Jones y Maltese (un guiño a tres nombres clave de la animación clásica: Tex Avery, Chuck Jones y Michael Maltese), una empresa que existe para resolver daños y perjuicios de dibujos animados, a menudo enfrentándose contra la todopoderosa Acme (propiedad del gallo Claudio, por supuesto).

Como contrapunto y protagonistas humanos tenemos al desanimado abogado Kevin Avery (Will Forte), quien siempre llega tarde al trabajo, se conforma con llegar a acuerdos rápidos y no mueve un dedo por cambiar su vida. Junto a él trabaja su sobrina-becaria Paige (Lana Condor), que simboliza el idealismo de la juventud y anima a su tío a ayudar al Coyote. El juego de derrotismo vs. idealismo sigue funcionando aquí. 

Como un caricaturesco antagonista tenemos a Buddy Crane (John Cena), antiguo compañero abogado de Kevin, que representa y defiende los intereses de Acme. John Cena siempre funcionará en este tipo de comedias porque se ha convertido ya en una parodia de sí mismo. 

Mientras, el siempre tenaz e incansable Wile E. Coyote se niega a llegar a un acuerdo con Acme. Se inicia entonces una demanda masiva contra la poderosa compañía que enfrenta a nuestro silencioso protagonista. Una empresa que no solo lo ha decepcionado durante generaciones, sino que podría haberlo hecho intencionadamente. 

La subtrama de los trapos sucios de Acme y su utilización de dibujos animados para probar sus productos defectuosos sirve de sujeción para una trama principal que, sin embargo, a la película le cuesta fusionarlas con fluidez para alcanzar un buen ritmo narrativo.

Algo que también funciona es convertir a Wile E. Coyote en víctima en lugar de mero antagonista, aunque tenga que ser reforzado con gags verbales y visuales que combinan muy bien con el tono slapstick violento clásico de los Looney Tunes. Las apariciones de Bugs Bunny, el pato Lucas, el Demonio de Tasmania, Piolín y muchos más son, sin duda, el atractivo tanto para los adultos nostálgicos como para los niños, que ni siquiera necesitan saben quiénes son los Looney Tunes. Sin embargo, el cast humano es el que hace verosímil esta mítica fusión de mundos, y lo hace funcionar de maravilla.

La historia de David contra Goliat no nos es ajena ya que la hemos visto a menudo en no pocos productos. Lo que quizás sí pueda sorprender es la decisión de ahondar en la motivación psicológica que lleva al Coyote a querer cazar al Correcaminos, una cuestión que va más allá del hambre. 

Wile E. Coyote es como Sísifo, castigado a levantar la roca por la montaña una y otra vez sabiendo que siempre volverá a caer. Puede que ese sea su propósito, y su roca (el Correcaminos) también lo necesite a él para tener una razón de ser. Me sorprende nunca haberme dado cuenta de lo obvia que es esta metáfora en la dinámica de estos dos personajes tan famosos. Además, el propio póster de la película lo retrata de manera literal. 

Al igual que el Coyote, esta película también ha tenido que perseguir durante años su propio estreno hasta poder lograrlo y, crucialmente, la historia de la película acaba pareciéndose demasiado a la de su protagonista. Ha debido ser un pequeño jarro de agua fría en la cara del jefe de estudio que decidió no seguir con esta película solo para verla ahora despegar como el Correcaminos: El CEO de Warner Bros. Discovery, David Zaslav. Coyote vs. Acme se rodó justo cuando Warner Bros., con una deuda abrumadora, se estaba fusionando con Discovery Inc. de Zaslav. 

La película venía heredada de WarnerMedia, se había completado con un presupuesto relativamente bajo, había sido bien recibida por el público y contaba con grandes nombres como James Gunn y John Cena. Sin embargo, Zaslav decidió que, dadas las circunstancias financieras y estratégicas, no merecía la inversión adicional necesaria para estrenarla. ¿Irónico, verdad? 

Coyote vs. Acme puede haber dado un pequeño golpe al ego de Zaslav, pero sus creadores saben que hay un futuro en este tipo de películas. Aunque, ¿quién sabe?, quizás acaben en manos de algún coloso audiovisual aún más impío y consolidado. Y luego, como Wile E. Coyote, los cinéfilos molestos volveremos a levantar los puños, empujaremos otra vez la roca y empezaremos de nuevo, una y otra vez.

Marina Mir Hernández

Marina Mir Hernández

Soy como un pequeño museo de todas las cosas que me gustan: el cine, el show business, abstraerme del mundo, aprender cosas nuevas y, sobre todo, contarlas.

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