¡No te pierdas ningún artículo!

Te enviaremos todos los artículos en el momento en el que los publiquemos, nada de spam

Sobre la ficción extraña, sus pensadores, autores y conceptos clave

Esa sensación tan particular detrás de la nuca

A lo largo de tres artículos celebraré mi entrada en Rohen y aprovecharé para analizar, si me tienen paciencia, la deriva de la ficción extraña durante el siglo XXI. Es este un subgénero literario que cada vez tiene una mayor presencia en las letras universales, pero que se apoya en un sinfín de teorías filosóficas, sociológicas y literarias de nuevo cuño no del todo claras.

Así, el primer texto estará dedicado a conocer quiénes son los pensadores más interesantes, desgranado cuáles son las teorías principales que han desarrollado, para poder comprender mejor algunos de sus conceptos clave (hiperstición, hiperobjeto, “mundo-sin-nosotros”, eco-horror, “xenofeminismo”, “chthuluceno”, la monstruosidad queer y otros). El segundo explicará las diferentes corrientes literarias que han ido apareciendo, puntualizando en cuáles de las mentadas teorías se podrían haber inspirado los diferentes escritores. Y, finalmente, en el tercero analizaré algunos títulos y autores esenciales que considero fundamentales para que un neófito tenga una guía de navegantes más clara si quiere entender mejor este subgénero de la ficción especulativa.

Comenzamos.

¿Qué es la ficción extraña?

En el siglo XXI, la ficción extraña o “new weird fiction” se puede entender formalmente como la poética de la anomalía cotidiana. Es una corriente literaria y artística que ya no busca el terror a través de monstruos externos o deidades alienígenas, sino mediante la ruptura sutil de las leyes lógicas, físicas o biológicas dentro de entornos hiperrealistas.

A diferencia del horror clásico, el new weird no pretende aterrar con sustos tradicionales, sino generar una sensación prolongada de desasosiego, extrañamiento e incomodidad existencial al demostrar que la realidad que consideramos segura es, en verdad, frágil e incomprensible. 

La ficción extraña ha tenido mucho predicamento en América Latina, más concretamente en Argentina, contando con ilustres iniciadores como Leopoldo Lugones, Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Silvina Ocampo o Julio Cortázar. En ese sentido, la ficción extraña argentina sería una corriente literaria que mezcla el terror, la fantasía, la ciencia ficción y el gótico rioplatense sin atenerse a las reglas estrictas de los géneros tradicionales. Muchas de sus historias evitan los finales cerrados o las explicaciones racionales de los fenómenos extraños, generando desconcierto en el lector. Y, algo importante, este subgénero utiliza lo monstruoso o lo anómalo para dialogar con las ansiedades, la violencia y la incertidumbre del mundo contemporáneo.

Así, las tres coordenadas fundamentales que podrían delimitar al new weird contemporáneo son: el enfoque realista (o la infiltración de lo ordinario), la metáfora de las sociedades contemporáneas, y, la hibridación absoluta de géneros. 

Estas tres coordenadas son fundamentales para entender por qué el género ha dejado de ser una literatura de evasión o de «monstruos con tentáculos» para convertirse en el espejo deformante de la crisis de la realidad contemporánea. Explicaré cada una de estas variables más detalladamente en el segundo artículo de esta serie, para que se comprenda mejor el subgénero y su conexión con las teorías filosóficas que desarrollo a continuación. 

La teorización sobre la ficción extraña en el siglo XXI ha dejado de ser un asunto exclusivo de los círculos literarios de nicho para convertirse en un campo de batalla filosófico y de crítica cultural. Los pensadores contemporáneos han descubierto que las herramientas del new weird son las mejores para explicar las crisis existenciales, tecnológicas y políticas de nuestra época. 

Para entender mejor este género debemos revisar las ideas y los trabajos fundamentales de ensayistas y escritores occidentales como Mark Fisher, Nick Land, Eugene Thacker, Ann y Jeff VanderMeer, China Mièville, Graham Harman, Timothy Morton, Quentin Meillassoux, Rosi Braidotti, Jane Bennett, Donna Haraway así como también las de otras miradas descentralizadas, como las  de Juan Mattio o Eduardo Viveiros de Castro. Comenzaremos por el primero.

Mark Fisher

Lo raro y lo espeluznante (2016), del crítico cultural británico Mark Fisher, se convirtió en la biblia definitiva para entender el weird contemporáneo. Fisher logró en ese ensayo limpiar las teorías más complejas y caóticas de la filosofía de los 90 para darnos el mapa de herramientas más preciso del siglo XXI. 

Sus definiciones de «lo raro» (la presencia de lo que no debería estar) y «lo espeluznante» (la ausencia donde debería haber algo) son los términos que usan hoy todos los pensadores y escritores para analizar el género.

Lo raro (the weird) para Mark Fisher ocurre cuando un elemento totalmente ajeno, alienígena o imposible se infiltra en un entorno realista. Rompe nuestra concepción de cómo funciona el mundo. Provoca una mezcla de fascinación y desasosiego porque nos obliga a aceptar que nuestras leyes de la lógica están incompletas.

Lo espeluznante (the eerie), según el crítico británico, ocurre cuando «no hay nada cuando debería haber algo» (como un pueblo fantasma o una estación espacial vacía), o cuando «hay una presencia donde no debería haber ninguna agencia voluntaria» (como el viento que parece susurrar un nombre). Mientras lo weird es una intrusión física, lo eerie es una ausencia perturbadora ligada a los espacios vacíos o liminales. 

Si Fisher está considerado hoy en día como el crítico más importante para pensar lo weird, se lo debe en buena parte a su controvertido maestro, el filósofo británico Nick Land.

Nick Land

Hace pocos años la editorial española Holobionte tradujo al español el ensayo más importante de Nick Land, Fanged Noumena: Selected writings 1988-2010 (2011), en dos volúmenes. El primero salió a la calle en 2019 y el segundo en 2023. 

Fanged Noumena es la antología de culto que introdujo a toda una generación en la obra de Nick Land, descrito como «nihilismo rabioso», «deleuzianismo negro», o simplemente «cibergótico». 

El pensamiento de Land en los noventa fue un caldo de cultivo explosivo para toda clase de creadores, y su importancia sólo hoy empieza a ser redescubierta, con el auge de las teorías “aceleracionistas” y las de los filósofos del «realismo especulativo» que crecieron bajo su influjo. El tecno-capitalismo y el trance digital se dan la mano con la filosofía, la poesía beatnik y el espíritu de las vanguardias, Deleuze y Guattari, el cine de Coppola y Ridley Scott, el horror abstracto de Lovecraft, el ciberpunk de William Gibson, Ballard y William Burroughs… 

Land acuñó el concepto de la “hiperstición”, que es cuando la ficción se hackea a sí misma, o, como diría el propio autor, «ficciones que se hacen reales a sí mismas». A diferencia de una simple superstición (que es una creencia falsa), la hiperstición es un circuito de retroalimentación en el que una idea narrativa o un mito empieza a operar causalmente en el mundo hasta moldear el futuro. El futuro inyecta un relato en el presente. La cultura lo absorbe, la gente invierte fe, dinero o tecnología en él, y el relato termina por materializarse. 

Es importante señalar que el propio Nick Land sufrió su propia «mutación hipersticiosa”. Tras abandonar la academia en un torbellino de psicodelia y colapso mental, se convirtió en el padre ideológico del Aceleracionismo de derecha y la llamada «Neo-reacción» o Dark Enlightenment (Iluminación Oscura). Su propia vida y deriva filosófica terminaron pareciendo un relato de ficción extraña.

El Aceleracionismo de derechas lo estamos viviendo cada día en los medios de comunicación españoles y en el cada vez más agresivo algoritmo de las redes sociales. Esta teoría promueve el caos social, el extremismo y la violencia para destruir las instituciones democráticas. Su meta final es provocar una guerra racial o colapso general que permita reconstruir la sociedad bajo un modelo de supremacía blanco o autoritario. 

La neo-reacción (conocida como Dark Enlightenment o Ilustración Oscura, y abreviada como NRx) es una corriente de pensamiento político antidemocrático y reaccionario que rechaza la idea de que la historia avanza hacia un progreso inevitable de libertad e igualdad.

Land siempre utilizó la literatura del Old Weird (especialmente la del racista H.P. Lovecraft) como herramienta para explicar su filosofía. Para él, el capitalismo hipertecnológico y la Inteligencia Artificial son fuerzas alienígenas e inhumanas de un «Afuera» cósmico que nos destruirán

El concepto de hiperstición (hyperstition), acuñado por la escuela de Nick Land, define a las ideas o mitos de ficción que operan de tal forma en la mente humana que terminan materializándose y dan forma al futuro real. 

Tanto las ficciones distópicas del New Weird como los manifiestos de la Ilustración Oscura funcionan como hipersticiones: usan estéticas oscuras, neofeudales o cibernéticas para intentar alterar el curso de la política moderna (especialmente influyendo en magnates tecnológicos de Silicon Valley).

Es importante destacar una paradoja: mientras la Neo-reacción abraza estas ideas desde una postura de extrema derecha, autoritaria y monárquica, el movimiento literario del New Weird nació en gran medida como una reacción de izquierda

Escritores cumbre del género como China Mièville (de quién hablaremos más abajo) diseñaron conscientemente el New Weird para criticar las posturas reaccionarias y racistas de Lovecraft, utilizando monstruos híbridos y ciudades mutantes como metáforas contra la opresión social, el clasismo y el racismo.

Ambos movimientos miran hacia el mismo abismo sombrío y tecnológico, pero mientras el New Weird lo usa como advertencia o exploración psicológica, la Neo-reacción le reza para acelerar nuestra propia obsolescencia. 

El xenofeminismo fue la respuesta feminista y queer a las teorías del aceleracionismo landiano. Concretamente a partir de la publicación del Manifiesto Xenofeminista: Una política por la alienación (2015), cuando el Colectivo Laboria Cuboniks, conformado por investigadoras como la británica Helen Hester, que pensaba que las tecnologías reproductivas y digitales no deberían rechazarse meramente por ser «capitalistas», sino porque la izquierda feminista debe reapropiárselas para acabar con la familia nuclear tradicional y la división sexual del trabajo.

Hablaremos de este colectivo más adelante.

Eugene Thacker

Profesor y teórico estadounidense, Eugene Thacker conecta el misticismo, la filosofía nihilista y la ficción extraña para analizar la crisis de nuestra era a través de su aclamada trilogía En el polvo de este planeta

El primer volumen, escrito en 2011 y publicado por la editorial segoviana Materia Oscura en 2015, propone que la filosofía occidental ha fracasado en explicar el mundo actual y que el terror cósmico ha tomado su lugar. Así, este libro explora la relación entre la filosofía tradicional y el género de terror partiendo de una premisa central: el mundo en el que vivimos resulta impensable e indiferente para el ser humano, un trasfondo que genera una forma particular de horror filosófico. Thacker analiza cómo este pesimismo cósmico se refleja no solo en textos académicos, sino también en la literatura de horror, el cine, el ocultismo, el arte y la música metal. Además, divide el mundo en tres conceptos: el Mundo-para-nosotros (la Tierra que dominamos), el Mundo-en-sí (la naturaleza virgen) y el Mundo-sin-nosotros (el planeta concebido como una fuerza hostil, espectral e indiferente a la humanidad). 

Siguiendo los postulados de Thacker la New Weird Fiction sería la literatura encargada de narrar ese Mundo-sin-nosotros, repleta de pestes globales, cambio climático y extinciones.

Ann y Jeff VanderMeer

Jeff VanderMeer no solo es el autor de la celebrada novela Aniquilación; junto a su esposa Ann VanderMeer, ambos estadounidenses; es el antólogo y archivista definitivo del género en el siglo XXI. Su tesis principal es que el new weird no pertenece exclusivamente a hombres blancos anglosajones y muertos.

Con su colosal antología The Weird: A Compendium of Strange and Dark Stories, de más de mil páginas, rastrearon más de un siglo de literatura mundial para demostrar que lo extraño es un impulso global a través de un compendio que reunía 110 relatos, novelas cortas y fragmentos. La obra abarca más de un siglo, iniciándose en 1908 y finalizando en 2010. Incluyeron tanto a los maestros anglosajones antiguos (como Lovecraft, A. Blackwood, M. R. James y otros) con modernos (como Kafka, Borges, Silvina Ocampo, Haruki Murakami, etc.), además de explorar a maestros contemporáneos (Stephen King, Neig Gaiman, Angela Carter) y los exponentes del new weird como China Mièville, Kelly Link o Mervyn Peake.

Con esta antología los VanderMeer desarticularon el viejo canon y abrieron la puerta a que el New Weird incorporase el «Eco-horror» (el horror de la mutación de la naturaleza) y las voces de Latinoamérica, África y Asia.

China Mièville

Aunque es principalmente un novelista (La estación de la calle Perdido; La ciudad y la ciudad o Kraken), el británico China Tom Miéville ha ejercido como un pensador político y literario crucial para reactivar el género. Sus ideas principales vinculan la ficción extraña con el marxismo y la crítica al capitalismo tardío. 

Mièville acuñó gran parte de las bases del New Weird, defendiendo que los monstruos ya no deben ser metáforas morales del «bien contra el mal», sino expresiones de un mundo urbano hiperconectado, sucio, político y biológicamente inestable.

Estos pensadores transformaron el género: pasó de ser una lectura de monstruos con tentáculos a convertirse en la filosofía del fin del antropocentrismo.

Esta filosofía es una corriente de pensamiento contemporánea que busca derrocar la idea de que el ser humano es el centro del universo, la medida de todas las cosas y el único ser con capacidad de agencia, consciencia o valor moral. 

Esta doctrina asume que la separación entre «Cultura» (humano) y «Naturaleza» (no humano) es una ilusión peligrosa que nos ha conducido a la crisis ecológica actual. En su lugar, propone que los humanos somos simplemente una especie más, atrapada en una red hiperconectada con fuerzas, objetos, virus y tecnologías que no podemos controlar ni comprender del todo.

El Realismo Especulativo y la Ontología Orientada a Objetos

Impulsada por pensadores como el estadounidense Graham Harman, el británico Timothy Morton o el francés Quentin Meillassoux, esta corriente ataca el «correlacionismo» (el pensamiento kantiano de que las cosas solo existen en la medida en que un humano las piensa o las percibe). La idea principal de estos tres intelectuales es que las cosas (desde una piedra o un algoritmo de inteligencia artificial hasta el cambio climático) tienen una existencia real, profunda e independiente de nosotros.

La Ontología Orientada a Objetos propone una «ontología plana», donde un ser humano, un microchip, un fantasma, una bacteria y una taza de café tienen exactamente el mismo estatus de existencia. Así, el ser humano deja de ser el espectador privilegiado del universo.

En ese sentido, el filósofo Timothy Morton acuñó el término “Hiperobjeto” para referirse a cosas que están masivamente distribuidas en el tiempo y el espacio, tanto que la mente humana no puede abarcarlas de golpe (por ejemplo: el calentamiento global, todo el plástico del planeta o la biosfera). 

Su tesis principal es que ya no podemos mirar a la naturaleza «desde fuera» como si fuera un paisaje bonito (eso es la estética antropocéntrica). Estamos dentro de un “hiperobjeto” que nos daña, nos deforma y nos engulle. La «Ecología Oscura» es asumir con ironía y melancolía que somos parte del problema y que el entorno no es sagrado ni puro, sino extraño y hostil.

Naturalmente, si pensamos que estos conceptos son netamente occidentales estaríamos completamente equivocados, ya que hay otras miradas rupturistas que hay que tener en cuenta, como la del antropólogo brasileño Eduardo Viveiros de Castro, con su noción de perspectivismo amerindio, en donde los animales, las plantas y los espíritus poseen la condición de “persona”, y ven el mundo desde su propia cultura. Esta sería una forma descentrada no occidental bastante similar a la ontología orientada a objetos.

La posición de los argentinos

Para el escritor y editor Juan Mattio la ficción extraña es una herramienta política y estética fundamental. Lo define esencialmente como una mezcla libre que echa mano a imaginarios del terror, la ciencia ficción, el policial y lo fantástico. Al cruzar estas fronteras, el género genera híbridos transgresores imposibles de encasillar. 

Mattio sostiene que habitamos un presente «desquiciado» y complejo. Ante esto, el realismo tradicional resulta insuficiente, abriendo paso al weird como el único campo de experimentación capaz de dialogar de forma efectiva con un entorno tan enrarecido.

A través de proyectos como el compendio Paisajes experimentales; antología de nueva ficción extraña (2020), Mattio explora la insignificancia del ser humano ante fuerzas cósmicas, tecnológicas o esotéricas que escapan a nuestro control.

Para la guionista y escritora Flor Canosa la nueva ficción extraña no es un género importado, sino un elemento identitario profundamente arraigado. Canosa afirma categóricamente que “la ficción extraña está en las venas de Argentina”. Argumenta que el canon nacional siempre ha estado cimentado en la mezcla del terror, lo fantástico y la imaginería desbordada. 

Por último, el escritor y académico Roberto Chuit Roganovich postula que “el new weird es un paraguas para escapar del realismo”, afirmando que el realismo clásico y la «literatura del yo» están totalmente agotados. El weird se volvería la única vía para entender los temores profundos y los deseos de la sociedad actual. 

Por último, la autora y ensayista Mariana Enríquez propone que lo verdaderamente extraño no surge de galaxias lejanas, sino de las grietas de la cotidianidad de las clases populares o periféricas de América Latina. Para ella, lo weird es una dimensión donde las deudas sociales, la violencia de Estado, la pobreza y las desapariciones adquieren un cuerpo físico, místico o monstruoso. La extrañeza opera aquí como un mecanismo para visibilizar traumas históricos que el lenguaje realista prefiere ignorar. 

La mirada feminista: el Posthumanismo Crítico y el Materialismo Vibrante

Intelectuales como la filósofa y teórica feminista australiana Rosi Braidotti o la pensadora estadounidense Jane Bennett han explorado cómo los límites de «lo humano» se han desmoronado debido a los avances biotecnológicos y la crisis climática.

La idea principal de estas autoras es que la materia no es algo muerto y pasivo esperando a que el ser humano la explote. Bennett habla también del «materialismo vibrante«, la idea de que la comida que ingerimos, la basura que desechamos o la electricidad de las redes tienen su propia fuerza de acción (agencia) y alteran nuestra historia sin pedirnos permiso.

La bióloga y filósofa feminista estadounidense Donna Haraway rechaza el término «Antropoceno» porque sigue poniendo al Anthropos (el hombre) en el centro del problema. Ella propone otra idea, que vivimos en el Chthuluceno (nombrado no por el monstruo de Lovecraft, sino por una araña de California y las fuerzas ctónicas de la Tierra). 

La tesis principal de Haraway es que, para sobrevivir, el ser humano debe «generar parentesco» (make kin) con especies compañeras: bacterias, plantas, animales y máquinas. Debemos aprender a coexistir en la destrucción sin la fantasía de que una tecnología humana nos va a salvar milagrosamente.

¿Por qué estás corrientes son tan importantes para la Weird Fiction?

Como veremos en el segundo artículo, la nueva ficción extraña del siglo XXI es, fundamentalmente, la traducción literaria de esta filosofía. Cuando autores como Esther García Llovet, Mariana Enríquez, Liliana Colanzi o Maximiliano Barrientos escriben sobre piedras que irradian órdenes, plantas que alteran la mente o virus tecnológicos, se están inspirando en algunas de estas ideas.

Por eso, el horror cósmico moderno ya no es el miedo a un monstruo espacial, sino que se apoya en el horror de descubrir que la Tierra es indiferente a nuestra existencia y que la «civilización» es una fina capa de pintura sobre un abismo caótico.

Por eso, subrayo, se concede tanta importancia a la descentralización del trauma. Las historias ya no tratan solo del drama psicológico de un personaje, sino de cómo el paisaje, el clima o la materia inorgánica colonizan, mutan y quiebran el cuerpo humano.

Daniel González Gómez-Acebo

Daniel González Gómez-Acebo

Sobre todas las cosas lector, docente y amante, en cualquier orden. Durante la mitad de mi vida hice teatro, cine y periodismo entre Madrid y Bolivia. En la otra mitad, me dediqué a la historia del arte, los clubs de lectura y a vivir en Latinoamérica.

Comentarios

Deja tu comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Te podría gustar