¿Por dónde empiezo?
Japón es uno de los países que más cultura exporta al resto del mundo. Según un informe de Financial Times de mayo de 2025, las ventas al extranjero en el sector de contenidos alcanzaron los 5,8 billones de yenes (que no billions) en 2023. Mientras que el manga generó 17 mil millones de dólares en 2024, el anime los superó con creces después de que el valor de mercado global alcanzara los 31 mil millones de dólares en 2023, según un informe del Financial Times. Al sumar el contenido exportado del país las ventas de Japón en el extranjero prácticamente se han triplicado en la última década. Y esto solo sube. En el informe se teoriza que el valor de mercado del anime se duplicará para 2030 y que las ventas superarán los 20 billones de yenes. Tanto en animación como en videojuegos las obras japonesas son una parte indispensable ya no solo por el grueso de la producción, sino por la influencia absoluta que tienen en estos medios. La mayoría de esta producción se traduce a decenas de idiomas y goza de lanzamientos a nivel internacional, ¿pero qué hay de los otros medios culturales?
En Japón existe mucho más allá del anime, manga y videojuegos. El cine y sobre todo la literatura se producen de manera algo más aislada; la mayoría de sus lanzamientos se limitan a dentro de sus fronteras y el porcentaje que logra romper esa barrera es mucho menor. Sin embargo, esto es precisamente lo que creo que lo hace tan interesante. Como muchos, mis primeros contactos y mi creciente fascinación fue a través de juegos y anime. Cuando quise indagar más vi que lo que tenía por delante era tan vasto como intimidante. No se puede entender una cultura sin poder ver el conjunto de lo que esta produce. Ese conjunto es totalmente inabarcable, pero aquí voy a dejar algunos libros que no solo son buenos representantes de la cultura sino que además son puntos de entrada más amables que a mí me han ayudado a meterme de lleno.

Por supuesto todo el mundo conoce a Murakami Haruki o a Kawabata Yasunari, pero la paleta de temas, motivos y formas es tan amplia que sería una pena quedarse con los de siempre. Aún así es cierto que la mayoría de libros que voy a mencionar tienen ciertos elementos en común y es importante tenerlos en cuenta. La narrativa japonesa no es necesariamente lenta, pero sí es en general desprovista de acción. El foco está en el interior, la quietud del momento y las relaciones humanas. Por otra parte, las descripciones muchas veces son o escasas o totalmente ausentes, pero esto es así por diseño. La escritura japonesa está llena de huecos pensados para que tú, como lector, contribuyas con tus propios pensamientos e imaginación. Por supuesto esto es tan solo una generalización, no sería honesto pensar que puede aplicarse a todas las obras. Simplemente se tratan de las formas más emblemáticas y a partir de las cuales se construye o deconstruye lo demás.
Y para finalizar y antes de entrar en materia, decir que no soy ningún experto y estas recomendaciones se basan solo en mi experiencia. En mi viaje para descubrir esta cultura yo mismo solo estoy arañando la superficie y aún me quedan libros y libros importantes que leer. Con esta lista no te voy a dar una visión profunda, pero mínimo sí conseguir engancharte.
Soy un gato
Natsume Sōseki, 1905
Ediciones recomendadas: Alianza e Impedimenta

Soy un gato es especial porque fue mi primer contacto con la literatura japonesa. Puede que sea la lectura más intimidante de las que voy a mencionar, desde luego es la más larga, pero si consigues adentrarte en ella va a ser de las más gratificantes. Natsume Sōseki es un icono sin el que no se puede entender la narrativa japonesa moderna y con Soy un gato consiguió encapsular muchos de los grandes temas de la época. A través de un humor cínico pero ligero, asistimos al Japón del final de la restauración Meiji mediante los ojos de un gato. En este proceso histórico Japón se abrió definitivamente a Occidente y supuso una crisis para todo lo que se entendía como la identidad japonesa. Este libro toma lo que es un agente externo, el gato sin nombre, para poder ver de primera mano cómo se vivió la modernización de Japón, por lo que iremos aprendiendo junto a nuestro narrador peludo las complejidades de esta cultura.
La narrativa de Sōseki es vivaz y muy divertida. El gato es un pensador empedernido que tiene comentarios para todas las personas que pasan por su casa. Ya sea hacer ver la ignorancia del profesor Shosei sobre literatura alemana u observar los intentos de Kangetsu por conquistar a la hija de los vecinos, al gato no se le escapa nada.
Soy un gato sirve tanto como retrato de la época y su filosofía como de sátira de las mismas. Con este libro empezarás a descubrir los detalles y matices sobre la cultura y también aprenderás a quitarles importancia y desmitificarlos; al fin y al cabo Sōseki tiene como objetivo reírse de algunas de las tradiciones más arraigadas y de los pensamiento pseudointelectuales del momento. Pero aunque ninguno de sus personajes se salva del escrutinio del gato, el libro está lleno de ternura y de momentos verdaderamente emotivos.
Convivo entre seres humanos, y cuanto más los observo, más me convenzo de su egoísmo.
Confesiones de una máscara
Mishima Yukio, 1949
Ediciones recomendadas: Alianza

Mishima es de los autores con diferencia más vendidos de Japón pero a su vez de los menos comprendidos. Confesiones de una máscara es su primera novela y a menudo se ha utilizado para psicoanalizar al autor. Es cierto que la vida de Mishima es demasiado interesante como para ser ignorada, pero la novela tiene el mérito por sí misma y sin necesidad de conocer la vida de su autor de ser un relato conmovedor sobre la identidad y el deseo.
Un niño adolescente en la posguerra crece atormentado por su deseo hacia el mismo sexo. A esto se suma la represión y el ambiente militar que vive en el día a día, lo que le hace desarrollar una fascinación por la muerte y todo lo que le rodea. La historia de Confesiones de una máscara no es un mero paralelo con la biografía del autor, sino que es un retrato profundamente psicológico de la identidad queer en los ambientes más hostiles. El libro también es una muestra del talento exacerbado de Mishima para la narración más delicada y para el retrato del “yo”.
Hasta la idea de mi propia muerte me hacía estremecer con un placer desconocido. Tenía la sensación de poseer todo.
El libro de la almohada.
Sei Shōnagon, año 1000 aproximadamente
Ediciones recomendadas: Alianza y Satori

Esta obra es la más antigua con diferencia de todas las que voy a nombrar. Sei Shōnagon fue una dama de la corte durante el periodo Heian, una época de paz donde la máxima preocupación de la corte era, la mayor parte de las veces, memorizar poemas chinos y reunirse al anochecer con sus amantes. En este libro recopila sus pensamientos y todo el cotilleo que vivió de primera mano.
La narración de Sei está llena de delicadeza y poesía visual. Más allá de lo interesante de conocer la sociedad de la época, El libro de la almohada tiene valor por ser un ejemplo perfecto de prosa poética al más puro estilo japonés. La propia Sei también es un personaje lleno de carisma incluso desde una sensibilidad más moderna.
Si leer algo de hace mil años te resulta intimidante, la edición de Alianza contiene una selección de capítulos hecha por el propio Borges, gran amante de la literatura nipona, y que condensa los mejores capítulos en un formato más ligero y muy corto de leer. Si te interesa una edición completa, la mejor sin lugar a dudas es la de Satori, que además de tener una encuadernación preciosa está meticulosamente comentada.
En la primavera es el alba. Cuando la luz se desliza sobre las cumbres, sus perfiles se tiñen de rosado y hebras de neblina de púrpura se extienden sobre ellos.
De esta época también son muy representativos los monogatari, los primeros grandes relatos japoneses. Por ejemplo, Genji Monogatari es considerada habitualmente la primera novela de la historia; su autora, Murasaki Shikibu, fue coetánea a Sei y la reconocía como rival. Estos relatos son fascinantes y lecturas que merecen mucho la pena, pero como puntos introductorios son más complicados. El libro de la almohada sirve como un buen punto de entrada para entender las sensibilidades de esta época en particular de forma más condensada y amena. Si después de este libro te animas con un monogatari, mi recomendación sería Si pudiera cambiarlos, un relato también del mismo periodo que habla de la experiencia trans con una naturalidad preciosa y con una sensibilidad muy moderna. Pasó mucho tiempo oculto por ser considerado obsceno hasta que fue redescubierto por Kawabata, que supo ver en él un valor literario y social incalculable.
Los amantes de la noche
Kawakami Mieko, 2011
Ediciones recomendadas: Seix Barral y Picador (inglés)

Japón no se entiende en el siglo XXI sin la megalópolis que es Tokyo, y el libro de Kawakami respira en cada frase su atmósfera. La soledad y el confinamiento en uno mismo pero también las relaciones humanas, las del día a día y las que dejan marcas perpetuas. Kawakami habla de todo esto y más con tanta sencillez como inteligencia.
Los amantes de la noche nos relata la historia de Fuyuko, una correctora de libros que vive en Tokyo. Intentando dar sentido a su forma de ser, vemos cómo se desarrollan sus pocas interacciones con otras personas y como la cambian cada una de ellas.
Muchas veces se menciona a Kawakami como la contrapartida de Murakami, y no es para menos. Su hisotria habla de temas similares que son imperantes en la sociedad moderna japonesa, pero lo hace desde una perspectiva marcadamente femenina y feminista. Kawakami deslumbra en la forma de escribir diálogos naturales y en su capacidad para llenar de carga emotiva lo cotidiano. La obra de Kawakami vibra en una frecuencia muy similar a la de la creadora de videojuegos Cecile Richard, encapsulando perfectamente una de las frases más importantes de su obra: “Ojalá hubiese hecho más esfuerzo para recordar, ojalá hubiese tomado más fotos. Cuando un perfectamente ordinario día se convierte en un perfectamente extraordinario día, a quien culpas por no guardar bien una memoria en los archivos de tu cerebro.” (Under a star called sun, 2020)
¿Por qué tiene que ser tan bella la noche? Mientras camino de noche, recuerdo lo que Mitsutsuka me dijo. “Porque de noche, solo la mitad del mundo permanece.”
El gen de la creatividad
Kojima Hideo, 2021
Ediciones recomendadas: Planta Cómic y Viz LLC (inglés)

Reconozco que esta es una recomendación atípica, pero no os vayáis todavía. Si habituáis a jugar videojuegos sabréis quién es Kojima, sino lo más probable es que el nombre no os diga mucho. En la industria de los videojuegos Hideo Kojima es una de las figuras autoriales más importantes. La figura del director de videojuegos ha estado muchas veces oculta y en realidad son pocos los nombres que llegan a la fama. Hideo Kojima fue uno de esos nombres fundacionales. Además de esto, toda su obra está atravesada por una marca verdaderamente personal; podemos analizar sus videojuegos como un compendio en el que trazar temas, motivos y formas recurrentes. Pero incluso si nada de esto te importa demasiado, la figura de Kojima como pensador no se puede obviar. Es responsable de la primera aparición dentro de una obra de ficción de la palabra “meme” en su sentido antropológico, término acuñado por Richard Dawkins para referirse a la unidad teórica más pequeña de información cultural transmisible. Esto fue en 2001 en el juego Metal Gear Solid 2: Sons of LIberty, cuando internet aún era una sombra de lo que llegaría a convertirse y cuando todavía quedaban años para que esta palabra se integrase en nuestro vocabulario. Este mismo juego también teorizaba sobre la cerniente epidemia de información falsa y fake news introduciendo el tema de la post-verdad.
En este libro Kojima recoge la música, películas y libros que le han inspirado como creador. Aunque siga sin interesarte el mundo de los videojuegos, El gen de la creatividad está lleno de valor por sí mismo. Kojima habla de todas las obras que recomienda con una pasión y cariño que son absolutamente contagiosos. También es útil para adentrarte en el panorama cultural japonés porque recomienda un gran número de libros que aunque por desgracia no han trascendido sus fronteras guardan relevancia en su imaginario. También incluye una de las realidades más amargas a la vez que alentadoras de la experiencia que es adéntrate en otra cultura, y es que es muy común quedarse prendado con una novela japonesa que recomienda en su libro para luego darte cuenta que no está traducida fuera del japonés.
Stories allow you to experience places you could never go – the past, the future, or distant worlds. You can become a different ethnicity or gender. Even when you’re reading all by yourself, you’re sharing those stories as they unfold before you with countless people whom you’ve never met. We are alone, but we are connected.A world without books is inconceivable.
Poesía japonesa

No me gusta hablar de literatura sin pasar también por poesía, que es sobre lo que estoy más versado (aunque sigo sin ser experto ninguno). Si antes hablábamos de que la literatura japonesa acostumbraba a dejar huecos para el lector, en el caso de la poesía esta es una de sus ideas más idiosincráticas.
El género más conocido es el del haiku, pero a menudo se tiene una imagen muy distorsionada de él. Su tradición se remonta hasta el siglo XVI y desde entonces ha sido cultivado. Más allá de las apariencias, el haiku es una forma poética compleja e introspectiva. Un haiku no es simplemente describir en tres versos un paisaje, el haiku es la importancia absoluta de aquel que mira. Porque algunos verán una rana y nada más, pero otros verán lo viejo del estanque y se fijarán en cómo suena; un haiku es ver una golondrina y pensar en cómo has vivido hasta ese momento, un haiku es ver una mariposa revolotear y pensar en cómo le debe abrumar el mundo, el haiku es desde el aquí y ahora ver el todo.
La experiencia de leer haikus se parece a muy pocas en literatura. Puedes coger cualquiera de las traducciones editadas y pasar tus ojos de verso a verso sin descanso y leerlos en apenas segundos, pero entonces estarías perdiéndote toda la gracia. Los haikus se leen detenidamente, no apoyándote del todo en la literalidad de las palabras sino dando rienda suelta a tu imaginación. El haiku también es interesante porque es uno de los géneros donde más aporta pensar en el autor que lo compone. Visualizas cada verso y dibujas una escena; puedes jugar a adivinar qué causaría esta escena en el escritor o puedes colocarte a ti mismo en él y encontrar nuevas sensaciones dentro del limitado texto.
Pero cientos de años dan para mucho y no hay dos haikus iguales. Si buscas algo más digerible desde una sensibilidad moderna, paradójicamente uno de los primeros escritores de haikus, Matsuo Bashō, es de los mejores puntos de entrada. Bashō es juguetón en las escenas que encuentra en la naturaleza pero también es un ejemplo de la herramienta que es esta forma poética para hablar de la vida y la experiencia. Si quieres algo más vanguardista, los haikus de Akutagawa Ryūnosuke explotan una visión estrictamente modernista con poemas que nos dibujan un universo mucho más íntimo. La naturaleza es menos prevalente en sus poemas, pero muchos haikus se pueden entender como “paisajes” de la intimidad de la mente del autor. De todos estos escritores y de muchos más tenéis ediciones fantásticas por Satori traducidas y comentadas por Fernando Rodriguez-Izquierdo, el mayor experto de haikus en España.

Este camino,
ya nadie lo recorre,
salvo el crepúsculo
-Matsuo Bashō
En la ceniza escribo
un nombre de mujer,
al calor del brasero
-Akutagawa Ryūnosuke
Si en vez de haikus lo que te interesa es la poesía más convencional, Tanikawa Shuntarō es una apuesta bastante segura. A parte de ser de los poetas contemporáneos japoneses más leídos, su poesía representa un punto de inflexión en la renovación de la lírica nipona, mucho más influenciada por el resto del mundo. En su obra minimal, editada en España por Visor de Poesía, tenemos una lírica que, en un intento parecido al haiku, busca la poesía en la expresión más reducida. Mediante el verso libre, Shuntarō compone poemas que aunque accesibles y sencillos no rehúsan indagar en los temas más trascendentales. La búsqueda de belleza en la vida Tanikawa la reconoce como una empresa tan fugaz como necesaria.
Vivir,
vivir ahora mismo, significa
volverse sediento,
ser deslumbrado por el sol que se filtra entre las hojas de los árboles,
acordarse repentinamente de una melodía,
estornudar,
cogerte la mano.

Esto solo es una muestra muy pequeña de todo lo que tiene por ofrecer la literatura japonesa. Hay un valor en categorizar todos estos libro juntos, no porque la literatura nacional sea una amalgama de similitudes, sino porque es una excusa para picarte y querer indagar más allá de lo que te es familiar. Tras estos libros os esperan cientos otros; y quién sabe, a lo mejor con tal de no quedarte sin leer todo lo que tiene por ofrecer empiezas a estudiar el idioma.





