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El héroe más humano

Crítica: «Superman» de James Gunn, 2025

Gunn intenta por todos los medios posibles hacer de su Superman el contrario opuesto al de Snyder: una persona vulnerable y falible en su humanidad. Este es el punto más positivo y a la vez el más negativo de la película de 2025.

Nunca he sido el mayor fan de Superman. La primera vez que supe de la existencia de esta película solo tenía razones para ser pesimista. Hacía tiempo, mucho tiempo, que me sentía desenganchado del fenómeno superhéroes en el cine. En los últimos años este sentimiento ha sido cada vez más generalizado con la completa saturación por culpa del MCU. Por otra  parte, el último contacto con el superhéroe de DC fue a través de las películas de Zack Snyder, a las cuales acabé cogiendo bastante manía por ese intento desesperado de ser más oscuras y maduras que acababa teniendo el efecto contrario. Y luego estaba lo que he dicho al principio; Superman siempre ha estado lejos de ser mi superhéroe favorito. Pero entonces vi el trailer y algo hizo clic en mí.

Estaba enganchado. Esa esencia de Superman de la que había oído hablar pero que nunca había experimentado estaba perfectamente encapsulada en esos dos minutos. La música, la edición, los colores. Empecé a entender a qué se refería la gente cuando decía que su superhéroe favorito era Superman. Y luego vi que el propio Christopher Reeve, actor original de la saga de los 70, lo había explicado mejor que nadie respondiendo a qué representaba superman para la gente filosóficamente: 

Un amigo. Y eso es lo que realmente la gente necesita más. No necesitan un tío duro que tome la justicia por su mano. Necesitan un amigo. Vivimos en una época en la que a la gente le da miedo el contacto entre ellos. No conocen a sus vecinos, tienen miedo de salir a la calle y lo que le podría pasar. La tecnología está en tu contra, la vida te sobrepasa y ni el banco sabe tu nombre. (…) El corazón de Superman es el amor genuino entre la gente y el saber que siempre tienes un amigo.

Cristopher Reeves entrevistado por Roy Faires para Austin’s KVUE-TV en 1987.

Reeve en dicha entrevista

Estas palabras son extremadamente relevantes a día de hoy y me impactaron hasta tal punto que me arrepentí de no haber prestado atención antes a la figura de Superman. De repente me había vuelto super optimista con la nueva película ante la posibilidad de canalizar todos estos sentimientos, el trailer desde luego apuntaba a ello. ¿Ha cumplido James Gunn con la promesa de su trailer?

Está claro que Gunn, director y guionista de la nueva película, tiene más que integrado todo este mantra y su objetivo durante toda la película es enseñarlo. Todo el subtexto de Superman de 2025 gira en torno al concepto de nature vs nurture, es decir, ¿pesa más la naturaleza o cómo nos han criado? Creo que es una forma de integrar muy inteligentemente la idea de la que Reeve y sus películas hablaban. La película de 1978 ya tenía una moralidad muy clara aunque sea de forma pura y algo naive. Superman representaba esos “valores americanos” de ayudarse los unos a los otros; él mismo explicaba en la pleicula de 1978 que su objetivo era defender esta forma de vida americana. Sin embargo rápidamente Lois Lane, interpretada por Margot Kidder, respondía que era ese pensamiento el que le iba a poner en contra de los representantes del país, reconociendo aunque solo sea tangencialmente que existen los valores americanos idealizados y los que verdaderamente se ponen en práctica. ¿Es Superman bueno porque ha nacido excepcional o es bueno porque se ha criado desde lo mejor que puede ser un ser humano?

La película intenta por todos los medios posibles hacer de Superman lo contrario al de Snyder: una persona vulnerable y falible en su humanidad. Este es el punto más positivo y a la vez el más negativo de la película de 2025. La caracterización a manos de David Corenswet borda este aspecto con el que es el Superman más amigable en la gran pantalla desde el propio Reeve. Durante sus peleas Superman no deja de preocuparse en todo momento sobre toda vida que corra peligro, incluso si esa vida es la de un perro o la de una ardilla que pasaba por ahí. Esa destrucción sin sentido que tantas películas de superhéroes acostumbran a hacer no la vas a encontrar aqui, porque si un kaiju va a caer derribado por el golpe de superman, este rápidamente se va a colocar en el otro extremo para evitar que caiga sobre la gente. Y es en las escenas de acción donde sale a relucir también lo más negativo; en el intento de ser más humano Superman deja de ser el “hombre de acero”.

La forma de desarrollar conflicto durante la película es sobrepasando las capacidades de Superman. Esto es así desde el principio de la película y con gran efecto, pero a medida que se va repitiendo evidencia su problema. El Superman de Reeve siempre era la persona más fuerte, más rápida y más capaz; podía verse superado pero era a través del engaño del villano o en combates en términos injustos. No es que Superman no pueda sangrar para ser Superman, el problema reside que para hacer interesante su humanidad primero tenemos que poder mitificarle. Gunn obvia la historia de origen pero también obvia si sabemos lo fuerte que es el superhéroe. En la nueva película nunca le vemos brillar del todo, por lo que cuando se ve sobrepasado en todos los combates de la pelicula lo hace sin mucho efecto. Incluso la explicación de que así sea se hace de pasada y sin ningún peso dramático. Se hace raro que el hecho de que cuando es vencido tan flagrantemente, sobre todo en los primeros compases, nadie le dé demasiada importancia. El apartado visual sí ayuda a construir esa épica y mitología, pero más allá de escenas o momentos específicos, nunca consigue aprovecharse del todo dejando el impacto de sus mejores planos a las primeras impresiones del trailer.

Pero el intento de Gunn, aunque pueda fallar en ocasiones, se nota sincero y con corazón. Este mismo corazón late con más fuerza en la estética, que no le tiene miedo a ser más cómic que nunca. Lejos queda el burlarse de las mallas amarillas y azules de Lobezno. Superman es de un azul y rojo intenso, sin olvidar claro está los calzoncillos por encima. Esto también se ve en lo histriónico de sus compañeros superhéroes, que aunque no terminan de explotarse del todo, son adiciones bastante frescas. Junto con la inminintw Fantastic 4, parece que por lo menos está habiendo un intento en traer las IPs ajenas al cine como son la de los videojuegos o en este caso cómics sin necesidad de pasarlos por un filtro que las vuelvan grises y “realistas”.

También es muy cómic en cómo la película añade comentario social. Porque si en las viñetas originales tenemos a Superman pegando puñetazos a nazis o yendo en contra del lobby armamentístico, en la película de 2025 el héroe también se enfrenta cara a cara con conflictos que en la vida real nos suenan bastante, aunque eso le ponga en contra de su gobierno. Lo hace de manera nada sutil y bastante moñas, pero al fin y al cabo es un enfoque acertado que cumple lo que propone, está bien ser moñas de vez en cuando, sobretodo cuando el que lo hace es tu amigo Superman. 

James Gunn también intenta añadir más comentario social con el tema de la tecnología y las redes sociales en escenas que acaban siendo las que más me sacaron del momento. No hay una gran reflexión detrás y en este caso creo que su superficialidad acaba por restar al conjunto.

Superman de 2025 es sincera en su fascinación por su propio personaje. He leído reseñas como la de The Guardian que señalaban su “falta de alma” o “aspecto de IA”, y aunque puedo entender y compartir las críticas a sus aspectos más negativos, creo que todos estos son fruto de la genuinidad. Superman se queda a medio camino porque está tan preocupado por la figura de su protagonista que acaba intimidada por el mismo. Este Superman consigue ser el amigo de la gente que tanto desea ser, pero tiene miedo de que su fuerza le aleje demasiado de su humanidad.

Mario Cembellín

Mario Cembellín

Licenciado en Literatura, fundador y editor de Rohen. Me apasionan demasiadas cosas como para poder dedicarles el tiempo que querría a cada una. Defensor a ultranza de que no existe arte elevado y no elevado. Plasta número uno en España sobre el sumo.

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